Desde alviar la caspa hasta metabolizar el alcohol, la miel es una fuente de poder para todo tipo de condiciones de salud. Hay algo realmente poético en la miel. Ese elixir alquímico que transforman las abejas y que ha estado en la vida del humano desde la antigüedad. Pero aparte de su color seductor, tiene súperpoderes científicos que se añaden a su encanto.

La miel tiene una composición química inusual que la mantiene fresca indefinidamente sin echarse a perder (como se ha visto en frascos recuperados de tumbas egipcias). Es particularmente baja en humedad y extremadamente ácida, lo que la hace un territorio inhóspito para bacterias y microorganismos. Y además de ello, las abejas añaden un enzima, la glucosa oxidasa, que crea el peróxido de hidrógeno como un subproducto.

Gracias a todo ello, la miel ha sido utilizada como un remedio medicinal por milenios y milenios. Y desde entonces, de la mano de tener un sabor delicioso y usarse para endulzar todo tipo de alimentos, la miel es usada para curar todo, desde rozaduras hasta cáncer. Las siguientes son algunos de los beneficios más conocidos de la miel, ya sea confirmados por la ciencia o pasados de generación en generación.

1. Alivia la tos

2. Mejora la memoria

3. Cura heridas

4. Proporciona nutrientes

5. Previene potencialmente la disminución del número de leucocitos totales

6. Puede remediar alergias temporales

7. Mata bacteria resistente a antibióticos

8. Puede ayudar a metabolizar el alcohol

9. Es una gran fuente de energía para hacer ejercicio

10. Resuelve problemas del cuero cabelludo y la caspa

 

Además de aportar un sabor especial a tus platos y convertir casi cualquier alimento insípido en auténticos manjares, las especias que se pueden utilizar en la cocina pueden aportar muchos beneficios para tu organismo además del placer del paladar. Pueden constituir verdaderas fuentes de salud y servir de remedios medicinales contra muchas enfermedades y dolencias.

Hoy te traigo 10 buenas especias que puedes tener a mano en tu cocina para incorporarlas en tus platos siempre que te resulte posible, y conocer sus beneficios. ¡No te pierdas este artículo!
 
Las Especias: Llenas de Sabor y Salud
Ya desde la antigüedad, las especias eran un bien muy preciado, no sólo porque generaban una gran actividad económica, sino porque también se utilizaban por sus propiedades medicinales para curar y tratar múltiples enfermedades.

Además de servir como un sabroso condimento y aportar un sabor peculiar a los platos, pueden tener distintos estímulos sobre los distintos órganos y tejidos del organismo, por lo que incorporarlas a la dieta diaria puede convertirse en una gran decisión por las múltiples ventajas que pueden aportarte.

1. Pimienta Cayena
La pimienta cayena ha sido considerada como planta medicinal desde tiempos inmemoriables, pero además, tiene la capacidad de aumentar el metabolismo y ayudarte a quemar las grasas más rápidamente. En contra de lo que se puede pensar en un principio dado su sabor picante, esta especia puede ser positiva para recuperar los tejidos del estómago dañados ayudando a prevenir las úlceras estomacales y estimulando las enzimas digestivas.

Entre otras bondades, puede ayudarte a disminuir los niveles de colesterol en sangre y los niveles de triglicéridos, evitando la formación de coágulos sanguíneos y disminuyendo así el riesgo de sufrir ataques al corazón y derrames cerebrales.

Además, puede ayudarte también a reducir la inflamación y los dolores, tanto de cabeza como los musculares o incluso los producidos a causa de la artritis. Favorece la eliminación de la mucosidad en caso de congestión nasal y fortalece el sistema inmunológico, por lo que ya tienes buenas razones para incorporarlo en tus platos siempre que te resulte posible.

Anímate a utilizarla en sopas, guisos, huevos o cualquier plato donde pueda combinar y aportar sabor porque merece la pena.

2. Pimienta
La pimienta no debería faltar en tu cocina, ya que además de aumentar la temperatura de tu organismo, puede ayudarte a aliviar las digestiones lentas. Además, esta especia es antioxidante, antibacteriana, ayuda a disminuir el colesterol, aumenta la absorción de otras sustancias beneficiosas y tiene la capacidad de aumentar la salivación y abrir el apetito.

La pimienta verde la encontrarás en granos que están sin madurar, la negra en los que están a medio madurar y la blanca son ya granos maduros y sin cáscara. No te olvides de tener en tu cocina un molinillo lleno de granos de pimienta para añadirla recién molida a tus platos, ya que combina muy bien con las legumbres, las carnes, los guisos, la pasta y el pescado.

3. Cúrcuma
La cúrcuma tiene un color naranja muy vivo y desde siempre ha sido muy valorada por sus cualidades medicinales. Utilizándola a menudo en tus menús diarios, puede ayudarte a reducir los niveles de triglicéridos, a acelerar la quema de las grasas, a mantener los niveles de azúcar estables evitando los picos e incluso a luchar contra la inflamación gracias a sus buenas propiedades antiinflamatorias.

Puedes añadir cúrcuma en tus platos de pasta, arroz, sopas, legumbres, salsas, ensaladas, verduras hervidas o rehogadas, platos o pinchos de pescado, e incluso con el pollo. Se puede utilizar como sustituto del azafrán, dado que es bastante más barato, aunque el sabor no es el mismo.

Para acostumbrarte a su sabor, es preferible que comiences por añadir pequeñas cantidades a tus platos y vayas aumentando poco a poco la cantidad.

4. Mostaza
La mostaza en grano aporta sabor a tus platos al mismo tiempo que te ayuda a conseguir la sensación de saciedad sin necesidad de comer grandes cantidades, ayudando a acelerar el metabolismo de tu cuerpo y a quemar las grasas más rápidamente. Tienes que elegir la que viene en grano, no vale la que puedes encontrar como salsa a la que pueden haber añadido miel o incluso otro tipo de endulzantes para modificar su sabor.

Los beneficios para la salud de la mostaza incluyen el alivio de los dolores musculares, la mejora de dolencias que afectan a la piel, como la psoriasis, la tiña y la dermatitis de contacto, así como algunos trastornos respiratorios. Además, ayuda a mantener la salud cardíaca, promueve la piel y el cabello saludables y reduce los niveles de colesterol, por lo que es más que recomendable su uso.

Puedes añadir mostaza amarilla seca como aderezo en ensaladas, mayonesa y salsas, y aportarás su peculiar sabor a tus platos. También se pueden utilizar las semillas de mostaza entera en encurtidos y salsas para aportarles un gusto especial.

5. Rábano picante
El rábano picante tiene una amplia variedad de beneficios para la salud, ya que tiene la capacidad de acelerar el metabolismo favoreciendo la pérdida de peso, además de disminuir la presión arterial alta, aliviar las afecciones respiratorias, fortalecer los huesos, mejorar el sistema inmunológico, estimular la digestión saludable y promover una buena salud cardíaca entre otras bondades.

Los beneficios para la salud de esta especia se deben a su alto contenido en nutrientes y minerales, como la fibra dietética, la vitamina C, el ácido fólico, el potasio, el calcio, el magnesio, el zinc y el manganeso, entre otros.

Puedes añadir rábano picante a tus hamburguesas, sandwiches, carnes e incluso también a tus ensaladas, y verás su espectacular sabor.

6. Cardamomo
El cardamomo se utiliza mucho en la cocina india y árabe, y en la repostería del norte de Europa y, por miles de años, en Asia se ha utilizado para aliviar malestares de estómago. Esta especie, además de facilitar la digestión, tiene propiedades antioxidantes, combate la halitósis e incluso se le atribuyen propiedades afrodisíacas.

Entre otras buenas propiedades, el cardamomo mejora el sistema respiratorio, es un gran estimulante y puede servir de ayuda para prevenir el cáncer de colon.

Tiene un peculiar aroma exótico, cítrico y dulce que te sorprenderá desde el primer momento. Puedes incorporarlo a todo tipo de recetas dulces, y poco a poco, puedes ir añadiéndolo en pequeñas cantidades en algunos platos salados.

7. Comino
El comino, además de ser muy rico en antioxidantes, se caracteriza por ser especialmente bueno para la digestión ya que estimula la vesícula biliar y el páncreas para que produzcan más enzimas y bilis que ayuden a descomponer los alimentos en nutrientes aprovechables que tu cuerpo pueda utilizar. También te puede ayudar a desintoxicar el cuerpo, y a combatir algunos trastornos respiratorioscomo el asma y la bronquitis.

Al igual que la canela, esta especia te ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en la sangre, por lo que puede ser de gran utilidad para las personas diabéticas, al mismo tiempo que disminuye las posibilidades de aumentar de peso y acumular grasa corporal en exceso.

Entre sus cualidades nutricionales, hay que destacar que es una muy buena fuente de hierro, vitamina C y vitamina A, por lo que beneficiarán a tu sistema inmunológico.

Anímate a utilizarlo con las legumbres, en salsas y en platos de carne.

8.Ajo
El ajo es un clásico de la cocina, sobre todo en la mediterránea. Además de ser una gran antibiótico natural,  en la antigua Grecia se consideraba un buen remedio para prevenir muchos males y ayudar en dolencias como los resfriados y las inflamaciones.

Además, puede ayudarte a combatir la presión arterial elevada, a mejorar la circulación, y a combatir el colesterol. También se le atribuyen propiedades para prevenir ciertos tipos de cánceres, por lo que es más que recomendable su utilización en tu cocina habitual.

Anímate a utilizarlo en tus guisos de carne o pescado, salsas e incluso crudo en tus ensaladas.

9. Jengibre
El jengibre tiene una gran capacidad antioxidante, por lo que resulta muy eficaz en la lucha contra los radicales libres y para retrasar el envejecimiento. Es conocida su capacidad para reducir las náuseas y los vómitos, sobre todo cuando se trata de mareos producidos por los viajes.

Puede ayudarte a calmar el dolor de garganta, y como tiene una gran capacidad antiinflamatoria, resulta muy útil para reducir el dolor y la inflamación en caso de artritis. Además, resulta muy útil para reducir el colesterol y prevenir la formación la formación de coágulos sanguíneos que pueden provocar accidentes cerebro vasculares o enfermedades cardíacas.

Anímate a utilizarlo en sopas y guisos, además de añadirlo a tus ensaladas. Por supuesto, también puedes añadirlo a tus tés e infusiones para beneficiarte de sus propiedades.

10.Canela
La canela es una gran fuente de antioxidantes, y además, resulta muy efectiva para estabilizar los niveles de azúcar en la sangre y para reducir los niveles de colesterol y triglicéridos.

Gracias a sus propiedades antiinflamatorias, te ayudará a aliviar el dolor y la rigidez en los músculos y las articulaciones, por lo que resulta muy útil en casos de artritis.

Además, tiene un efecto positivo sobre la función cerebral mejorando la memoria y la atención.

Anímate a añadir canela a tus zumos naturales, yogur, postres caseros, avena o como un toque especial a tu café o tus infusiones.

Fuente: http://misremedios.com/vida-sana/especias-condimentos-cocina/

“Si realmente quieres perder peso, se necesitan cambios permanentes en el estilo de vida… No hay soluciones rápidas”, dijo Mascha Davis, dietista certificada y vocera nacional de la Academia estadounidense de Nutrición y Dietética. “De lo contrario, la pérdida de peso es temporal y puedes recuperarlo cuando vuelvas a los viejos hábitos”.

Para comenzar ese viaje, Davis recomienda observar tres áreas de tu estilo de vida que pueden requerir cambios: alimentación, ejercicio y sueño. “Lo llamo un enfoque triple, porque estas tres cosas son esenciales para mantener una pérdida de peso sostenible”, dijo.

Por ejemplo, en lo que respecta a la alimentación puedes comenzar a comer más verduras ricas en fibra y tratar de beber más agua. Ser más activo físicamente puede implicar simplemente levantarse cada hora si tienes un trabajo de escritorio, tomar las escaleras en lugar del elevador y estacionar tu coche más lejos de una entrada.

Ir al gimnasio con regularidad es útil, pero no esperes que compense las donas que te almuerzas en la mañana. En general, la cantidad de ejercicio necesaria para compensar una mala dieta es enorme (debes caminar a ritmo rápido durante casi dos horas para quemar un pastel de 500 calorías) y explica por qué la dieta es más importante que el ejercicio para perder peso.

Debido a que el sueño afecta las hormonas del hambre y la saciedad, dormir lo suficiente es otro factor de estilo de vida que puede dar al traste con tus esfuerzos de pérdida de peso.

“El sueño es esencial para perder peso”, dijo Davis. “Tengo clientes que han mejorado sus hábitos alimenticios y van al gimnasio, pero no se dan cuenta de que no dormir realmente arruina sus objetivos”.

Si estás constantemente cansado y tomas café todo el día, es posible que debas hacer algunos ajustes. “La mayoría de los adultos necesita de siete a ocho horas de sueño… y algunos necesitan hasta nueve. Mucha gente no duerme lo suficiente, cuanto menos horas duermen, mayor es su peso”, Davis dijo.

Si no ves ningún resultado después de un par de meses, puede ser muy útil reunirse con un profesional que conozca tu historial de salud y pueda personalizar un plan basado en tus hábitos y preferencias de alimentos. Para aquellos con afecciones médicas, es especialmente importante evitar las dietas de moda o las dietas que eliminan grupos de alimentos y buscar el concejo de un nutriólogo con experiencia.

Implementar cambios de conducta y estrategias para lograr tus objetivos puede ser muy útil. Por ejemplo, establecer pequeños objetivos que sean específicos y mensurables una vez por semana (como caminar diariamente 15 minutos durante el receso para almorzar) puede ayudar a asumir una meta más grande y descomponerla en algo mucho más alcanzable.

Centrarse en la alimentación intuitiva puede ser otro cambio de comportamiento importante. Se trata de estar atento a las señales de hambre y saciedad de nuestro cuerpo y descubrir cómo alimentarnos sin sentirnos privados, explicó Davis.

Para muchos, la simple idea de “comer menos y moverse más” para perder peso puede parecer sumamente sencilla, y extremadamente difícil. De hecho, hay una explicación fisiológica de por qué es tan difícil.

Una vez que perdemos incluso una pequeña cantidad de peso reduciendo las calorías, nuestro cuerpo lucha para defender nuestro peso “original”, en parte disminuyendo nuestro metabolismo y aumentando el apetito. Esto puede llevar a la frustración y al deseo de rendirse, lo que puede hacer que recuperemos el peso que hemos perdido, y aún más, a pesar de nuestras mejores intenciones.

Si no puedes perder peso o continuar perdiendo después de una pérdida inicial a pesar de realizar cambios en tus hábitos de dieta, ejercicio y sueño, y has descartado otras posibles causas que pueden evitar la pérdida de peso, como el hipotiroidismo, el síndrome de Cushing o los medicamentos asociados con el aumento de peso, podría ser hora de considerar una ayuda farmacológica para bajar de peso.

Si cambiar los hábitos de alimentación y ejercicio no te ayuda a lograr los resultados que esperabas, los medicamentos para perder peso pueden ser una opción.

Sin embargo, es importante buscar un médico experto en obesidad que pueda ayudar a seleccionar el medicamento apropiado en función de tu historial médico. Solo un profesional puede ayudarte de manera responsable a manejar los riesgos y beneficios de diferentes medicamentos, asegura Sue Cummings, dietista certificada coordinadora de programas clínicos en el Massachusetts General Hospital Weight Center durante los últimos 20 años.

Los medicamentos para perder peso generalmente están indicados para personas con un índice de masa corporal (IMC) de 30 o superior, o un IMC de 27 o superior con problemas de salud como presión arterial alta o diabetes tipo 2. Una persona que mide 1.73 m y pesa 91 kilos tiene un IMC de 30.4; hay calculadoras en línea para ayudarte a calcular tu IMC.

Aunque hay excepciones, “en general, ahí es donde comenzamos a tratar a las personas”, dijo el Dr. Louis Aronne, director del Centro de control integral del peso en el Weill Cornell Medical Center y el hospital NewYork-Presbyterian. Los medicamentos suelen recetarse junto con cambios en la dieta y la actividad física.

Dado que hay una amplia gama de medicamentos disponibles, encontrar uno que funcione casi siempre es posible, según Aronne, quien coescribió las pautas de práctica clínica de la Sociedad Endocrina para el manejo farmacológico de la obesidad.

Identificar la combinación adecuada es la clave, ya que un medicamento puede o no ser apropiado para alguien dependiendo de su historial. Por ejemplo, si alguien tiene presión arterial alta no controlada, no se le recetará fentermina (un medicamento para perder peso aprobado para uso a corto plazo), explicó Aronne.

Fuente: http://esinteresante.net/ciencia/metodos-para-perder-peso-que-si-funcionan/

Nuestro día a día cada vez es más acelerado y muchas veces sentimos que nos falta tiempo. Una de las cosas de las que primero prescindimos acaba siendo la práctica de ejercicio porque consideramos que no es un imprescindible. Pero piénsalo, después de pasarte 8 horas trabajando delante de un ordenador, de sentarte a ver la televisión después de cenar, de ir sentado en el coche hasta llegar a tu destino o de emplear tu tiempo libre delante de cualquier pantalla, al final, nuestro cuerpo se resiente.

El ejercicio es importante, y más en una vida en la que el sedentarismo está a la orden del día. En este artículo vamos a ver cómo combatirlo y cuáles son los mejores consejos para empezar a ejercitarnos. ¿Te apuntas?
 
Las Consecuencias de Una Vida Sedentaria

Si comparamos nuestro estilo de vida con el de las generaciones anteriores, es indudable que ahora somos mucho más sedentarios. No es nuestra culpa, ahora que la tecnología está tan instaurada en nuestras vidas muchos de los trabajos pasan por estar 8 horas sentados delante de un ordenador. Y nuestro ocio, en la mayoría de las ocasiones, también se basa en estar durante bastante tiempo delante de una pantalla y bien acomodado.

¿Pero qué implicaciones tiene que nuestro estilo de vida se haya vuelto tan sedentario? Pues como ya te apuntábamos en este otro artículo sobre las consecuencias de no hacer ejercicio, la inactividad física puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón, diabetes, cáncer y obesidad. Además, puede ocasionar la aparición del síndrome metabólico, empeorar problemas como la osteoporosis, los trastornos cardiovasculares o las varices, entre otros.

El sedentarismo es por tanto uno de los problema más extendidos, que necesita combatirse para mejorar nuestro estilo de vida y nuestra salud.

Pequeños Cambios en Tu Rutina para Combatir el Sedentarismo

Como hemos dicho, el sedentarismo es algo que se ha instaurado en nuestro día a día y que debemos ir combatiendo desde las más pequeñas acciones para cambiar así nuestro estilo de vida y conseguir que éste sea más saludable. Veamos cuáles son algunas de las pequeñas cosas que podemos hacer para lograrlo.

Cuando salgas fuera, intenta aparcar lejos. Sí, seguro que te reconoces yendo a un lugar en coche, como por ejemplo un centro comercial, y aparcando en la misma puerta para andar lo mínimo. No se trata de que vayas andando a ese lugar si está tan lejos, pero cuando llegues, en vez de aparcar en el sitio más cercano a nuestro destino, deja tu coche una o dos manzanas más lejos. Si por ejemplo vas a hacer la compra y vas a ir cargado, en vez de aparcar en la primera fila cercana a la puerta, hazlo en la tercera, no te costará mucho más y ya te estarás moviendo. 

Usa las escaleras y no los ascensores. Los ascensores son un gran invento, está claro, y más cuando vamos cargados con la compra. Pero si ese no es el caso, opta por intentar subir por las escaleras y no por el ascensor. Al subir los escalones tendrás que poner a trabajar tus piernas y estarás activando la circulación en ellas.

Si puedes, opta por ir andando o en bicicleta a tu lugar de trabajo. No en todas las ocasiones es factible está opción, pero si tienes la suerte de que tu lugar de trabajo no está demasiado lejos, prueba a ir andando o en bicicleta. Y si está demasiado lejos, bájate en la parada de antes y termina el recorrido andando.

Si tienes hijos, sobrinos o primos pequeños, juega con ellos. Una de las mejores formas de mantenerse activo es jugar con los más pequeños de la casa. Los niños están llenos de energía, y seguro que si les propones jugar al escondite lo prefieren a jugar con la videoconsola. 

Cuando hables por teléfono, camina mientras tanto. Una acción pequeña pero que te mantendrá activo. Cada vez que te llamen por teléfono, en vez de hablar sentado desde la silla opta por caminar de un lado a otro.

Realiza las labores de la casa. No son tu pasión favorita, pero mientras vas a comprar, cocinas, planchas la ropa o barres la casa, estás en movimiento y quemando calorías, algo que no pasará si estás sentado en el sofá.

Mira la tele mientras haces bicicleta o steps. ¿Te imaginas la cantidad de calorías que podríamos quemar si mientras vemos la televisión realizáramos alguna actividad física? Pon tu programa favorito y mientras haz bicicleta estática o steps frente a la pantalla. 

Si tienes perro, disfruta de los paseos. ¿Tienes perro? ¿Eres de los que les da la vuelta a la manzana y te vuelves a casa cuando sales a pasearlo? Prueba a realizar paseos más largos. Estarás más tiempo manteniéndote activo y seguro que tu perro te lo agradecerá.

Haz que tus vacaciones sean activas. Cuando nos vamos de vacaciones queremos desconectar y descansar, pero eso no implica que pasemos de estar tumbados en una hamaca en la playa por el día a irnos a la cama a dormir por la noche. Resérvate un tiempo para hacerlo, claro, pero prueba también con actividades como el senderismo por ejemplo para activar tu cuerpo. 

Si trabajas sentado haz estiramientos de vez en cuando. Si tu trabajo requiere que pases muchas horas sentado, levántate cada cierto tiempo y realiza estiramientos. En este artículo te damos algunos ejemplos de estiramientos para que los realices.

Ponte música y a bailar. Otra forma de aumentar tu actividad es simplemente poniendo música que te guste y bailar durante un rato. Además de divertido, estarás ahuyentado al sedentarismo.
 


7 Consejos Sobre Cómo Empezar a Hacer Ejercicio

Vale, tras ver las consecuencias que tiene el sedentarismo nos hemos propuesto realizar ejercicio, pero… ¿por dónde empezamos? No se trata de darnos una paliza el primer día y ya no volver a practicar más ejercicio porque hemos acabado destrozados. Y tampoco hacer ejercicio implica ir a un gimnasio. Veamos qué consejos nos van a venir bien para convertir la práctica de ejercicio en un hábito a largo plazo que beneficiará a nuestra salud.

Elige un objetivo. Lo primero que deberás hacer cuando empieces a realizar ejercicio es fijarte un objetivo. Cada persona es diferente y va a tener una meta distinta. Averigua cuál es el motivo por el que vas a empezar a hacer ejercicio y establece tu meta.

Sé realista con tu objetivo. No nos olvidemos de que comentábamos que hoy en día vamos siempre apresurados porque nos falta tiempo. Por esta razón, no te propongas realizar 2 horas de ejercicio cada día para conseguir tu meta si sabes que no tienes tiempo para poder cumplirlo. Debemos ser realistas y diseñar un plan equilibrado, teniendo en cuenta el tiempo que vamos a poder emplear cada día, y las condiciones en las que podemos hacer ejercicio.

Establece una rutina de ejercicios equilibrada. Para mantenernos en forma debemos ejercitarnos combinando diferentes tipos de ejercicios:

Ejercicios cardiovasculares. Dentro de este tipo de ejercicios encontraríamos caminar, nadar, montar en bicicleta o correr. Con ellos conseguiremos quemar calorías, y trabajaremos nuestra resistencia cardiovascular.

Entrenamiento de fuerza. Con estos ejercicios trabajaremos la resistencia de las diferentes partes de nuestro cuerpo y desarrollaremos nuestros músculos. Recuerda que es muy importante mantener una postura correcta al realizarlos, y a medida que vayamos progresando iremos aumentando el peso de la carga con la que trabajemos.

Entrenamiento de flexibilidad. Los estiramientos, además de ayudarnos a evitar lesiones, si los realizamos tanto antes como después de los ejercicios, también nos ayudarán a ganar flexibilidad, por eso es importante que los practiques. Recuerda estirar entre 15 y 20 segundos al menos para que los estiramientos sean efectivos. 

Escoge un deporte o ejercicios que te gusten. Puede parecer una tontería, pero cuando decidimos empezar a ejercitarnos este punto es de vital importancia. Si escoges realizar una actividad que no te gusta, no durarás mucho tiempo y cualquier excusa será buena para abandonar. Por eso es importante que empieces con actividades que te gusten, ya sea caminar, correr o nadar, y no tiene por qué implicar un gimnasio. A medida que vayas avanzando, verás como te resultará fácil ampliar el número de actividades a realizar, y disfrutarás con ellas.

Convierte en un hábito tu entrenamiento. Como te decía antes, hacer ejercicio tiene que convertirse en un prioridad en tu vida, porque mantenernos activos es sin duda una manera de mejorar nuestra salud. Busca tus momentos, y resérvalos siempre para hacer tus ejercicios. Al principio te costará más, pero si lo haces pronto se convertirá en un hábito muy saludable. Lo ideal es que realicemos entre 30 y 60 minutos de actividad física cada día.

Ve poco a poco Si vamos a empezar a hacer ejercicio es importante que lo hagamos poco a poco. Piensa que al principio no tendrás tanta resistencia ni fuerza, por lo que es mejor que vayas poco a poco incrementando la cantidad y intensidad de los ejercicios para evitar posibles lesiones y sobre esfuerzos. Si desde el principio haces ejercicios muy duros acabarás abandonando, y se trata de que lo conviertas en una rutina.

La recuperación también es importante. Los ejercicios no hay que hacerlos a lo loco. El tiempo de descanso y recuperación va a ser muy importante también. Si lo que vas a hacer son series de ejercicios, date un tiempo de descanso entre una serie y otra. En el caso de que hagas entrenamiento de fuerza, recuerda darte días de descanso para que tus músculos se recuperen.
 


¡Dile Adiós al Sedentarismo y Hola al Ejercicio!

Como has podido comprobar, aunque el sedentarismo esté muy presente en nuestras vidas, hay muchas formas de poder combatirlo. Esfuérzate por lograr un estilo de vida en el que la actividad y el ejercicio estén presentes, ya que tu salud te lo agradecerá. Desde pequeñas actividades como ir andando a tu trabajo, hasta ejercicios como caminar, correr o nadar Todo vale para para decirle adiós al sedentarismo.

Fuente: http://misremedios.com/vida-sana/combatir-sedentarismo/?utm_source=MisRemedios&utm_campaign=96dbb3278d-AUTOMATION_MR_general_5&utm_medium=email&utm_term=0_131f9f5bbd-96dbb3278d-13343697

La obesidad es una enfermedad de cada vez afecta a más gente en todo el mundo. Pese a que muchos le resten importancia, lo cierto es que la obesidad aumenta mucho el riesgo de desarrollar problemas y enfermedades muy graves a largo plazo. Por eso es importante frenarla cuanto antes y buscar nuestro peso ideal. No por estética, sino por salud. 

En el siguiente artículo encontrarás los riesgos más comunes que implica la obesidad, y cómo hacerles frente. ¡No te lo pierdas!

Qué Es la Obesidad?

La obesidad es un sobrepeso extremo, y es considerada una enfermedad crónica. Se caracteriza por una acumulación excesiva de grasa en el cuerpo, que supera los 30 puntos en el Índice de Masa Corporal (IMC). El IMC se calcula introduciendo la altura y el peso en una calculadora, que nos dará el Índice de Masa Corporal que tenemos. Dependiendo del número de IMC que obtengamos podremos saber si tenemos o no un peso saludable: 

Más de 40: Obesidad de tipo 3 (obesidad mórbida)

35 – 40: Obesidad de tipo 2

30 – 35: Obesidad de tipo 1

25 – 30: Sobrepeso

18,50 – 25: Peso normal

17 – 18,50: Delgadez aceptable

16 – 17: Delgadez moderada 

Menos de 16: Delgadez severa

Pese a que solo a partir de 30 podemos considerar que alguien tiene obesidad, tener un IMC de más de 25 puntos también es peligroso, aunque los riesgos que veremos a continación serán menores. Sin embargo, lo ideal es mantenerse en un peso adecuado, para que nuestra salud no se vea resentida por ello. Causas de la Obesidad 

Pese a que la obesidad puede aparecer por múltiples razones, la causa más común es el estilo de vida sedentario que llevamos hoy en día, sumado a una alimentación poco saludable, con exceso en grasas saturadas y azúcares.

Otras causas de la obesidad pueden ser: 

Metabolismo lento

Problemas hormonales

Hipotiroidismo

Diabetes

Síndrome de Cushing

Síndrome de ovario poliquístico 

Algunos medicamentos como los corticoesteroides, los antidepresivos y los anticonvulsivantes

Estrés 

Falta de sueño 

Esta acumulación excesiva de grasa se produce al ingerir más calorías de las que quemamos. Éstas, al no consumirse, se almacenan en forma de grasa. Para evitarlo, deberás mantener una dieta sana y equilibrada y practicar ejercicio regularmente. Si por tus condiciones físicas no puedes realizar ejercicios demasiado intensos, puedes probar con la natación o incluso te bastará con caminar al menos 30 minutos al día.

10 Riesgos de Padecer Obesidad

La obesidad no es una enfermedad que nos provoque síntomas graves a corto plazo, y es por eso que mucha gente no la toma tan en serio como debería. Salvo en casos extremos, los síntomas que solemos notar a corto plazo son una mayor fatiga a la hora de ejercitarnos, dolores en las articulaciones y el factor estético. Sin embargo, los riesgos que conlleva la obesidad a largo plazo son muchos, y muy graves:

Diabetes de tipo 2: La obesidad aumenta enormemente el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2. ¿Por qué? Normalmente la obesidad está relacionada con un consumo excesivo carbohidratos y alimentos ricos en azúcares refinados, que pasan directamente a la sangre, aumentando los niveles de glucosa. El páncreas, encargado de producir la insulina, que es una hormona que usan las células para nutrirse de esta glucosa, se agota tanto ante tal presencia de azúcares en sangre que deja de producir suficiente cantidad de insulina, provocando así la diabetes. En otras ocasiones, además, las propias células desarrollan una resistencia a la insulina a causa de la gran presencia de glucosa en sangre, impidiendo que la insulina actúe, aunque sí sea producida. Por eso es tan importante seguir una dieta equilibrada, libre de grasas saturadas y azúcares.

Niveles altos de colesterol y triglicéridos: La obesidad causada por una mala alimentación fomenta en gran medida unos niveles altos de colesterol LDL (o colesterol malo) y triglicéridos. Esta acumulación de grasas en la sangre obstruye las arterias y dificulta el paso de la sangre, provocando desde problemas cardíacos hasta serios daños en órganos vitales como el corazón, los riñones e incluso el cerebro. Presión arterial alta: Como te comentaba, la obesidad fomenta unos niveles altos de colesterol y triglicéridos, que se acumulan en nuestras arterias. Esta acumulación dificulta la circulación sanguínea, aumentando así la tensión y provocando que padezcamos hipertensión o presión arterial alta. La hipertensión puede dañar seriamente órganos tan importantes como el corazón o los riñones, y aumenta el riesgo de sufrir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

Enfermedades del corazón y accidentes cerebrovasculares: Los 3 factores de riesgo que acabamos de ver son muy perjudiciales para el corazón y la circulación sanguínea. Tanto la diabetes, como unos niveles altos de colesterol y triglicéridos y una presión arterial alta pueden ser los detonantes de muchas enfermedades cardiovasculares y de ataques cardíacos. Además, esta dificultad en la circulación sanguínea también puede desembocar en derrames cerebrales o accidentes cerebrovasculares.

Cáncer: La obesidad aumenta el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer relacionados con el aparato digestivo, como el cáncer de colon, de recto, de estómago, de esófago, de vesícula biliar, de páncreas, de hígado o de riñón. También puede aumentar el riesgo de padecer cánceres relacionados con la mujer, como el cáncer de útero, de cuello de útero o de mama.

Apnea del sueño: Una persona con obesidad suele tener más grasa almacenada alrededor del cuello, que estrecha las vías respiratorias y dificulta la respiración. Esta dificultad sobre todo se hace patente en la noche, haciendo que aparezcan fuertes ronquidos e incluso la apnea del sueño. Esto no solo hace que el sueño no sea reparador y te sientas más fatigado por la mañana, sino que también puede ser peligroso para la salud.

Higado graso: La obesidad también propicia la aparición de enfermedades como el hígado graso. Esta enfermedad está provocada por una inflamación del hígado causada por la acumulación de grasa en el organismo. Esta enfermedad puede provocar daños en el hígado, cirrosis o incluso insuficiencia hepática. Tanto para prevenirla como para combatirla, será necesario adoptar un estilo de vida saludable, con una dieta equilibrada, suficiente ejercicio y restringir por completo el alcohol.

Problemas en la vesícula biliar: El exceso de colesterol LDL en el organismo propicia la aparición de problemas en la vesícula biliar, y con la obesidad contribuimos a que esto ocurra. Sobre todo, la acumulación de grasa en la zona abdominal es uno de los factores más peligrosos. Entre los problemas más comunes encontramos la formación de cálculos biliares.

Problemas de fertilidad: La obesidad afecta negativamente a la fertilidad, tanto en los hombres como en las mujeres. En el hombre, la obesidad influye negativamente en la cantidad de esperma producido y en la calidad del mismo. Además, también puede causar disfunción eréctil y otros problemas de salud sexual. Por otra parte, la obesidad en la mujer puede causar problemas menstruales, dificultad para concebir e incluso puede aumentar el riesgo de complicaciones en el embarazo y abortos involuntarios.

Artrosis: El sobrepeso y la obesidad siempre afectan negativamente a las articulaciones, sobre todo de las extremidades inferiores, ya que se sobrecargan al tener que soportar un peso excesivo. Esto, a largo plazo, puede desgastar el cartílago de las articulaciones y derivar en el desarrollo de enfermedades como la artrosis, que causa dolor crónico en las rodillas, las caderas y la parte baja de la espalda.

Enuentra tu Peso Ideal Como has podido comprobar, los riesgos de la obesidad son muy graves, por lo que es necesario luchar contra ella para conseguir nuestro peso ideal. Como ya te he comentado antes, la clave está en: Mantener una dieta sana y equilibrada, evitando tomar grasas saturadas y azúcares. Llevar estilo de vida activo, practicando ejercicio regularmente. Por supuesto, cualquier pérdida de peso importante siempre debe estar supervisada por un médico, para asegurarnos de que no nos falta ningún nutriente esencial a causa de una dieta demasiado restrictiva. ¡No juegues con tu salud!

Fuente: www.misremedios.com

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